¿Castigo o Consecuencias?

De Mamá para Mamá 27 Mar 2017

Hola Mamás Modernas,

Casi todos los días, después del colegio, llevo a mis nenas a jugar al parque. Tenemos dos o tres favoritos que nos quedan muy cerca, y por lo general nos turnamos. Al pasar tanto tiempo rodeada de otros niños y otros padres, he tenido la oportunidad de ver la creatividad de los padres a la hora de “corregir” a sus hijos cuando se portan mal. Desde gritos, regaños, amenazas con no volver al parque nunca más, hasta llevárselos al auto en time out!

La maternidad es como una montaña rusa. Hay momentos en los que todo está tranquilo, bajo control, divertido y todo el mundo está feliz. Pero también hay momentos cuando todo lo que sientes es un hueco en el estómago, todo el mundo está gritando, quisieras salir corriendo y todo está fuera de control. Altos y bajos, bajo control o totalmente fuera de control, amamos nuestros hijos y nos encanta ser mamás.

Las rabietas, peleas entre hermanos, las quejas interminables, el no cumplir con los horarios de regreso a casa o cualquier tipo de mal comportamiento son preocupaciones del día a día de todo padre. Queremos educar a nuestros hijos de la mejor manera que podemos y sabemos; y cuando se portan mal, sabemos que tenemos que actuar. Hablamos con ellos y les explicamos nuestras razones, incluso les quitamos sus juguetes favoritos o los castigamos por el día o la semana. Hacemos de todo!!! Sin embargo, nada de esto parece ayudarles a aprender de lo que hicieron mal y cambiar su comportamiento.

Si esto les suena familiar, tal vez es tiempo de hacer algo diferente. Si queremos un cambio, tenemos que hacer algo diferente con el fin de obtener un resultado diferente; tal vez es hora de utilizar  consecuencias en lugar de castigos.

La diferencia entre castigo y consecuencias

Qué es una consecuencia? Las consecuencias son cosas que naturalmente se desprenden de nuestras opciones, acciones y decisiones. Puede haber consecuencias naturales “negativas” y “positivas”. Si tu hijo se olvida de llevar su chaqueta a la escuela en un día frío, la consecuencia natural sería sentir frío a la hora del recreo. Si tu hijo es amable con un amigo, lo más seguro es que él será amable con tu hijo también.

Qué es un castigo? El castigo es la imposición de una sanción o pena que causa molestias. Además le agrega dolor, vergüenza y/o culpa al niño.

La educación tradicional se basó en castigos. Y por castigo no solo me refiero a imposición física (incluso aquellos pellizcos  disimulados bajo la mesa), pero también la privación de juguetes o juegos favoritos, o castigos durante semanas.  Esto puede funcionar para algunos padres, pero sólo en el corto plazo.

“Mientras más castigan los padres a sus hijos, más estos toman represalias. Los padres por error esperan que el castigo eventualmente traerá resultados, sin darse cuenta que realmente no están obteniendo nada con sus métodos. El uso de castigo sólo ayuda al niño a desarrollar mayor poder de resistencia y desafío.”

(Children: The challenge, Rudolf Dreikurs, MD).

El uso de consecuencias

Mantenerse alejado de los castigos no significa que nuestros hijos no van a hacerse responsables de su comportamiento. Una vez que establecemos las expectativas sobre lo que debería ser el comportamiento esperado, ellos son responsables de su comportamiento y es ahí cuando utilizamos las consecuencias.

Las consecuencias son no para que nuestros hijos sientan culpa, vergüenza o dolor, son para que aprendan!

Cuando usamos consecuencias estamos dando a nuestros hijos opciones. Ellos puede elegir la forma en la que van a actuar. Si eligen la opción inadecuada, tienen que enfrentar las consecuencias de sus decisiones. Ellos son responsables… no los papás. Cuando castigamos a nuestros hijos, ellos se centran en lo que nosotros les estamos haciendo a ellos, en cómo nosotros les estamos haciendo sentir dolor, culpa o vergüenza.  No se centran en los aprendizajes sino en echar la culpa a los padres por ser “malos o injustos”. Sin embargo, cuando usamos las consecuencias, como ya conocen de antemano sus opciones, no es la culpa del padre… ellos tenían una decisión que tomar, y eligieron la menos adecuada. Así que ellos saben que fue su decisión inapropiada la que causó la consecuencia.

Amy McCready, educadora de padres, nos dice que las claves para que el uso de consecuencias sea efectiva (y no se conviertan en castigo) son:

  • Las consecuencias tienen que ser avisadas previamente
  • Tienen que estar relacionadas con el mal comportamiento
  • Tienen que ser justas

Por ejemplo, si la TV no se apaga después del tiempo estipulado, una consecuencia podría ser no más tiempo de tv para el resto del día (o al día siguiente). O, si no recogieron y guardaron los juguetes, mamá podría hacerlo, pero entonces el niño no sabrá donde mamá los puso, y no podrá jugar con ellos la próxima vez.  Si la ropa sucia no está en el cesto, no se lava y el día del partido de futbol, no tendrá camiseta limpia.

Las consecuencias nos ayudan a aprender y crecer. Cuando los niños experimentan los efectos de sus acciones, ellos tienen la oportunidad de aprender de sus errores, y lo más importante, tomar mejores decisiones y mejorar su comportamiento. Las consecuencias también nos dan la oportunidad a los padres de educar desde nuestros principios en lugar de desde la frustración, enojo o decepción.

Hasta la próxima. Que tengan una linda semana y disfruten al máximo de sus hijos.

Caro Chacón

Coach de Padres y de Vida

Caro Chacón
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2 Comentários

  1. Irma Jimenez Alvarado

    Muy buen consejo es menos dañino para los padres q seamos los verdugos y para los hijos q no sean castigado o golpeados . Lo voy a poner en practica
    Una pregunta desde q edad se podria ya iniciar cob reglar en casa

  2. angriba

    Mamàs modernas, las felicito, son tips muy ùtiles y sensatos.
    Ahhh si yo las hubiera tenido unos cuantos años atrás….jaja….
    Educando para el futuro.

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