¿Cómo te estoy amando?, por Gonzalo Martinez

Hola Mamás Modernas,

Hace unos días una amiga muy querida me comentó que a su papá le encanta escribir y que todos los meses comparte con su familia y amigos textos inspirados sobre familia y matrimonio, así como otros temas de reflexión que van surgiendo.

Me pareció tan increíble que en su familia tengan este espacio para compartir experiencias, aun más que sea su papá el que promueva esto.

En este texto que les comparto, Gonzalo nos cuenta lo que él cree que es la diferencia entre querer y amar. Algo profundo que nos hace pensar mucho en qué tipo de relación estamos y lo que estamos haciendo por ella. Yo comparto sus ideas y creo fielmente que el amor está en el cuidar al otro. Soy un mujer moderna pero que cree en el matrimonio como una unión de respeto y de cuidado mutuo.

Gracias Isa por permitirnos compartir este texto tan inspirador de tu papá, aun más a parejas jóvenes como nosotros que tenemos mucho por aprender y vivir.

Gonzalo nos pide que busquemos no leer desde la computadora sino que lo imprimamos y leamos juntos, marido y mujer, o novio y novia, para después dialogar sobre el tema.

¡Que disfruten!

Un abrazo,

Fer

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La Pareja y el Matrimonio

Por Gonzalo Martinez

Me sugirieron que escriba algo sobre “pareja” y “matrimonio”. Comencé por preguntarme si es lo mismo pareja que matrimonio. Creo que no y, además, muchas veces confundimos o usamos como sinónimos las palabras “pareja” y “matrimonio”. Algunos dicen que lo único que las diferencia es la bendición del cura, o el certificado del Registro Civil. Si fuera solo el papelito del Registro Civil, las parejas de gays y lesbianas no pelearían tanto por lograr su reconocimiento, porque el matrimonio en el Registro Civil es, esencialmente, un contrato que celebran las dos partes (novios) y que por lo tanto se enfoca más en los términos legales que en el amor de la pareja.

Como todo contrato puede ser disuelto por un acto legal (divorcio) más o menos complejo y largo, y muchas veces doloroso. Esa misma facilidad para deshacer el acto civil le otorga a ese matrimonio un aire de “si no me va bien, lo acabo”. En otras palabras, el matrimonio civil como contrato, no garantiza más que los derechos y obligaciones estipulados en el contrato (que rara vez lo vemos). En el fondo, el amor no interviene en este acto civil. Creo que, aun casados, los novios siguen siendo . . . “pareja”.

La pregunta que me hago es: ¿por qué no es suficiente que seamos una “pareja”? ¿Por qué nos casamos? Quiero hoy dejar de lado las convenciones sociales sobre si es moralmente correcto “vivir juntos”, o es “necesario” casarnos, pues quisiera enfocar otro aspecto: pasar de “pareja” a “matrimonio”.

Quisiera pedirles a quienes estén leyendo esta reflexión -por ello pedí que la impriman y la lean juntos- se hagan la pregunta: ¿por qué nos casamos? Si al momento son novios o enamorados, por favor ajusten la pregunta a: ¿por qué quisiera casarme?

Pareja Matrimonio

En ambos casos, seguramente, la primera respuesta que la mayoría debe haber expresado es “porque nos queremos”. ¡Y está muy bien! Quizá algunos habrán respondido “por que nos amamos”. Y eso está mucho mejor.

Porque hay una diferencia entre estas dos respuestas, según mi opinión, que quizá a primera vista pueda parecer puramente semántica. ¿Se pueden usar las dos palabras, querernos y amarnos, indistintamente para describir esa atracción que tenemos entre tú y yo? Yo propongo, desde mi visión, que no son lo mismo, y quisiera aclarar dicha diferencia con una explicación a través de las actitudes que tenemos el uno para el otro.

Mi propuesta es que en el matrimonio debemos pasar del “te quiero” y llegar al “nos amamos”. Creo que hay cierto temor, una cierta vergüenza, de usar el verbo “amar” en lugar del verbo “querer”. Si dudan de lo que les digo, este momento date la vuelta hacia tu esposo, hacia tu esposa, o tu enamorado o enamorada, y dile en voz alta: “Te Amo”. . . Sé que para algunos no va a ser fácil, pero espero que luego de la primera sonrojada hayan podido decirse “te amo”. No es un reto cursi, sino un reto a que, de hoy en adelante, puedan decirse “te amo” y no solamente “te quiero”. Paso a explicar por qué.

La razón fundamental para pasar del querer al amar, está en el compromiso que tenemos el uno con el otro. Al decir “te quiero”, implícitamente estamos diciendo “te necesito”, necesito de ti, de tu cariño, de tu presencia, lo cual está bien pero es una actitud centrada en mi, quizá algo egoísta, por la cual te atraigo hacia mi porque eres importante en mi vida, porque me llenas vacíos, porque me complementas y me siento feliz junto a ti.

Las baladas y boleros de amor están llenos de descripciones románticas de “querer” a otra persona. No me entiendan mal: quererse es bueno, muy bueno, es nuestro comienzo, es lo que nos une al inicio de nuestro amor. Pero es necesario superar esa etapa, superar ese nivel de amor.

El amor maduro (que lo llamo así no por la edad sino por la madurez emocional) es aquel que ha superado el “querernos”, como en “yo te quiero para mi”, “yo te quiero conmigo”, y pasar al “amarnos”. Amar en una pareja es llegar a la madurez emocional. El amor en el matrimonio va más allá del “querer” porque deja de estar centrado en mi, en lo que yo necesito y quiero, en lo que considero bueno para mi, y pasa a ser una acción real y concreta que hago por ti.

Encuentro Matrimonial dice que el amor no es un sentimiento, sino una decisión, consciente, que yo tomo. Otros autores explican que el amor es un verbo, una acción. Así, pasa de ser una actitud centrada en mí, hacia una acción centrada en ti, en nosotros.

Pareja Matrimonio 2

Junto al amor conyugal están las promesas que nos hacemos el uno al otro el día de nuestro matrimonio (tengo un artículo sobre el tema, disponible para el que lo quiera). Estas promesas las tuve que vivir intensamente en los dos años de enfermedad de María Victoria; y ella tuvo que vivirlas también intensamente cuando por circunstancias que no vienen al caso, pero que algunos conocen, mi situación laboral fue afectada.

“Amarte y respetarte” en esas situaciones fue algo que lo vivimos y asumimos con la madurez del amor incondicional. Aunque no sólo es en los grandes momentos, o en los más difíciles, que el amor se manifiesta como una acción concreta. Me atrevo a poner ejemplos sencillos, como pasar comprando pan, no (solo) el que a mi me gusta sino el que a él/ella le gusta. O compartir decisiones que a veces los consideramos “masculinas” como escoger un auto, y “femeninas”, como decorar la casa. Es necesario preguntarse con cierta frecuencia: ¿qué tanto la opinión tuya, o el gusto tuyo, es importante para mi?, ¿cómo los respeto? Estar abiertos uno al otro es ingrediente a “amar”.

Porque el amor maduro se expresa mucho en las decisiones que nos involucran a los dos, tanto aquellas que tomo porque “creo saber más”, como aquellas en que creo que “yo tengo mejor criterio”, y pero más aun en aquellas decisiones que me rehusó a tomarlas yo, y dejo que las tomes tú porque me es más cómodo, o porque no quiero asumir la responsabilidad. El amor es entrega, cuando deja de centrarse en mí para centrarse en el ti, en nosotros; y cuando permito y aporto para que ese amor madure, se consolide, se profundice, crezca. Este entregarse cada día, en un proceso que, lo vamos construyendo con cada una de las acciones positivas, y destruyendo con cada una de las acciones negativas que realizamos, que involucran a los dos o nuestra relación.

Comentaba recientemente, que una de las situaciones que ahora me llevan a sentir más solo es no tener a María Victoria para conversar. Extraño esos momentos, especialmente en las noches, cuando dialogábamos con más frecuencia. Esa comunicación era muy necesaria para ambos pues nos daba la medida en la que uno estaba en la mente del otro, en lo que cada uno pensábamos, en la manera como queríamos afrontar las cosas, y en los sentimientos que llevábamos dentro.

Es casi imposible pasar del “querer” al “amar” sin una buena comunicación. La apertura del uno hacia el otro para escuchar y asimilar lo que le está afectando es tan importante como decirnos con frecuencia “te amo” y demostrarlo. El matrimonio hoy ya no es el de hace 50 años cuando muchas veces los esposos se “aguantaban” el uno al otro. Era, muy frecuentemente, una manera de acomodarse el uno con otro para jugar una especie de “sin que te roce” matrimonial, que no llegaba sino muy rara vez, a la unidad matrimonial. Esa unidad matrimonial que no es pensar y actuar igual todo el tiempo; eso rara vez sucede. Unidad matrimonial existe cuando los dos somos igual de importantes en nuestra relación, cuando nos comunicamos profundamente, cuando nos respetamos y amamos como somos.

2011 Parque Guell

En conclusión, la propuesta de esta reflexión es preguntarse: ¿“te amo”?; ¿cómo te lo expreso o te lo demuestro?; ¿cómo he pasado del “querer” al “amar” en los años que tenemos de matrimonio? Nosotros nos hacíamos estas preguntas, y nos recordábamos el uno al otro con mucha frecuencia: ¿cómo te estoy amando?

Un abrazo a todos.

Gonzalo
“Somos también lo que queremos ser;  escoge lo que te acerca a la verdad.”

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1 Comentário

  1. Anita Gomez

    Es un hermoso artículo, por favor podrían ayudarme con el correo de Gonzalo para solicitarle el artículo que él menciona que también tiene y puede compartir con quien lo desee.
    Muchas gracias

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